La abogacía en México ha sido históricamente asociada con jornadas extenuantes y altos niveles de estrés. Sin embargo, lo que antes se consideraba «resiliencia», hoy se identifica legalmente como un riesgo psosicosocial. El Síndrome de Burnout o agotamiento profesional está afectando la productividad de las firmas de alto rendimiento y, lo más grave, la salud de los abogados.
Desde la entrada en vigor de la NOM-035-STPS-2018, los centros de trabajo en México, incluidos los despachos jurídicos, tienen la obligación legal de identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial. Esto incluye la prevención de la violencia laboral y la promoción de un entorno organizacional favorable. Un despacho que ignora el agotamiento crónico de sus asociados no solo arriesga el talento humano, sino que se expone a multas significativas por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
Las estrategias de mitigación ya no son opcionales. Firmas vanguardistas están implementando políticas de «derecho a la desconexión», basadas en las reformas a la Ley Federal del Trabajo en materia de Teletrabajo, que exigen respetar los horarios de descanso. La salud mental es hoy un componente crítico del cumplimiento normativo interno (compliance).





